jueves, 13 de septiembre de 2012

Rapture - Songs For The Withering



Año: 2002
Sello: Spikefarm Records
País de origen: Finlandia

La presentación de este grupo no me pudo haber generado peores augurios. Una mezcla entre Death melódico y Doom melódico, con toques de Gothic Metal e influencias del Katatonia post-etapa Doom. Si bien todos esos estilos tienen bandas que realmente me gustan (y ni hablar de Katatonia, banda que me encanta), lo cierto es que la mayoría de los grupos de Melodic Death y Melodic Doom me provocan sueño. Para colmo, la nacionalidad de los muchachos no ayudó en nada. Finlandeses ellos, país que, en materia de Música Dura, me genera tanto amor como rechazo. O bien tienen grupos de Death Metal, Black Metal, Grindcore, Doom y Hardcore/Punk que parten la tierra, o bien tiene grupos exageradamente melosos, aburridos e intrascendentes que sólo me sirven como somnífero cuando padezco de insomnio. Teniendo todo esto en cuenta, Rapture venía mal barajado para mi. Pero, y como suele suceder cuando uno se ampara en sus prejuicios, me equivoqué. Rapture es un buen grupo, que transita y practica lo mejor del Melodic Death y lo más granado del Melodic Doom, y que hace un uso inteligente de los momentos inclinados hacia el costado más Gótico del Metal. Por supuesto, era necesario pegar una ojeada a los nombres que participan en el grupo, como para darme cuenta de que, de haber chequeado esa información con anterioridad, mi visión preliminar del asunto bien distinta hubiese sido. Tomi Ullgrén (Impaled Nazarene y Shape Of Despair, entre otros) es quien se hace cargo de la guitarra líder, y lo hace con la pericia que uno podría esperar de un profesional como él. Petri Eskelinen (ex Finntroll) es quien se hace cargo de las voces limpias, cumpliendo su labor con firmeza y buen tino. Henri Villberg es quien aporta la voz podrida, y se complementa a las mil maravillas con su par.  El resto de los integrantes demuestran que la experiencia con la que cuentan sirve y mucho. Entre todos despliegan un repertorio de melodías dramáticas, románticas y sensibles, que tiene sus contrapuntos en las vocalizaciones podridas, pero que nunca pierden el sentido de la melodía y el buen gusto. Influencias de Paradise Lost, algo de Anathema, Dark Tranquillity y Katatonia se distinguen a simple oída en toda la placa. Pero, como suele suceder cuando hay buenos músicos de por medio, la elección de las melodías y el acierto constante en las composiciones, hacen que el parecido con los grupos aquellos pase a un segundo plano. Eso sí, a los puntos más altos los alcanzan cuando se ponen lentos, melancólicos y más suaves. Así sobresalen canciones como “Two Dead Names” y “The Great Distance”, canciones a mitad de camino entre el Melodic Doom y la balada Metalera. Y también podemos citar el acierto que es comenzar el disco con un Hit como “Nameless”, un potencial clásico en el repertorio del grupo.
Sin aportar nada nuevo, pero haciendo lo suyo con solvencia, Rapture mantiene vivos el Doom melódico y el Death melódico de la segunda mitad de los 90s con  un disco agradable, potente y para nada forzado. Al contrario, todo suena muy natural. Eso, en definitiva, no hace más que confirmar todos los elogios que bien ganados tienen estos tipos.