miércoles, 24 de mayo de 2017

Korgonthurus - Vuohen siunaus



Año: 2016
Sello: Woodcut Records
País de origen: Finlandia

Cuando pienso en la etiqueta finnish black metal (Black Metal finés, para los que no lo saben), pienso en una palabra que es sinónimo de dicha escena: Crudo, o raw en inglés. Su esencia como estilo, y me refiero exclusivamente al Black Metal hecho en Finlandia, reside en la crudeza, en lo filoso y mugriento del sonido que ponen en práctica en dicho país. Korgonthurus no tienen motivos para alejarse de dichas características sonoras, más aun si tenemos en cuenta que acá hay miembros de bandas que han levantado la bandera del Finnish Black Metal orgullosamente durante años. Hagamos un poco de historia para aclarar más aun el panorama.
Korgonthurus se formaron en el 2000, cuando Corvus (ex miembro de Horna y actual integrante de Totalselfhatred) se juntó con Kryth (miembro de Musta Kapeli) y parieron una banda cuyo estilo no sólo no se iba a alejar en nada del Black Metal finés de pura cepa, sino que iba a ser un culto a dicho sonido. Duraron un año, pues se separaron en el 2001. Mas, en el 2002 volvieron al ruedo y desde entonces han estado muy activos. Si uno se basa en la cantidad de discos full que la banda editó hasta la fecha (solamente dos, siendo éste "Vuohen siunaus" el segundo), entonces se puede llegar a pensar que no son muy prolíficos. Sin embargo, en su catálogo hay una cantidad importante de maquetas, discos compartidos, ep's y compilados. Entre 2001 y 2016 participaron o lanzaron un total de 14 trabajos. Una buena cifra ¿no?
"Vuohen siunaus", como ya dije, es el segundo disco de larga duración del grupo en el que tocan varios miembros de Totalselfhatred, y es, a mi parecer, de lo más logrado de Korgonthurus hasta la fecha. Cumplen con todos los requisitos que se necesitan llenar para ser considerados una banda 100% finesa de Black Metal engendrado en tan frío país, y no escatiman nada a la hora de demostrarlo. Ya desde la estética, con un look típicamente blacker (corpsepainting, cruces invertidas, clavos, sangre, etc), está claro que lo de estos muchachos es tradición pura. Ni hablar del sonido, en donde la crudeza se hace presente de forma dominante. Y sí, frialdad, misantropía, satanismo, odio, y todos los clichés propios del estilo. Sin embargo, y aun cuando pareciera que Korgonthurus son una banda mediocre, intrascendente, a juzgar por sus características, lo concreto es que te aporrean de lo lindo con su ruidoso Black Metal. Así como hacen de la violencia un culto, también se dan el lijo de incluir algunas melodías de corte dramático/melancólico, algo que no es de extrañar si tenemos en cuenta que casi todos ellos forman parte de una banda muy respetada dentro del DSBM. Lo mejor está en cómo combinan esa agresión insana con los pasajes más trágicos, pasando así de la velocidad y el rasguido alocado, a momentos de lentitud cuasi fúnebre, en donde lo más suicida del grupo emerge con fuerza, para luego devolverle su lugar al ataque impiadoso.
Los tracks que mejor representan lo que digo son "I.K.P.N" y la canción que da nombre al disco, con sus formas sinuosas y el sonido corrosivo penetrando en la mente del oyente, concentrando en sí mismas lo mejor de la banda. Eso sí, no es recomendable escuchar este disco como si fuera un obra en donde hay puntos altos y bajos. Es un disco sumamente homogéneo, y la elección de los tracks antes mencionados obedece a gustos meramente personales. Mas, "Vuohen siunaus" es un disco parejo, al cual le hubiera venido bien un poco más de volumen en la mezcla final. Así y todo, con ese pequeño detalle restándole algún punto al balance final que hago de la placa, el álbum en su totalidad es una fiel (e insana) demostración de lo que fue, es, y seguramente seguirá siendo, el finnish black metal.

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martes, 23 de mayo de 2017

The Drip - The Haunting Fear of Inevitability


Año: 2017
Sello: Relapse Records
País de origen: USA

Llega un punto en el que los géneros evolucionan de tal manera, que se hace necesario marcar las diferencias entre los diferentes momentos en la historia del género, y remarcar, de paso, la evolución y los cambios en el seno de dicho género. Pasa con el Death Metal (no es lo mismo Possessed que Cryptopsy, por ejemplo, y ambos tocan Death Metal), en el Black Metal (nadie puede negar las diferencias entre los primeros discos de Venom con los momentos más complejos de unos Emperor), y así con cada estilo. El Grindcore no está exento de vivir dicha transformación, por supuesto. Una transformación que, por otra parte, permite que los estilos se adapten a los nuevos tiempos, que se mantengan frescos y vivos. Comparemos el Grindcore de antaño, el del seminal "Scum" con el nuevo opus de The Drip, y verán que las diferencias son más que claras. Ok, han pasado exactamente 30 años entre un disco y otro, y eso no es un dato menor. Esa cifra marca no sólo el tiempo transcurrido entre un disco y otro, sino que marca las evolución de un estilo a lo largo de esos 30 años. Ambos hacen Grindcore, pero las diferencias entre un disco y otro, entre una banda y otra, son clarísmas. Habiendo dicho todo esto, vamos al primer disco full de los creadores del aclamado EP llamado "The Wasteland" (2012).
The Drip es Grindcore modelo siglo 21, y eso queda en claro de entrada, cuando uno pone el oído a prestar atención a los detalles de producción. Una producción que hace hincapié en la nitidez del sonido, sin descuidar por ello las cualidades inherentes al género. En ningún momento The Drip suenan plásticos, ni blandos ni nada que se le parezca. Son pesados y filosos en todo momento, la agresividad del estilo jamás corre riesgo de quedar sepultada bajo una producción excesivamente limpia. Por el contrario, la limpieza en el sonido del grupo les permite sonar claros, sí, pero no carentes de la suciedad que el género exige. Equilibrio, creo que esa es la palabra que mejor describe lo hecho por Joe Grind tras las perillas, pues el líder de Toxic Holocaust encontró la manera de hacer que The Drip suenen modernos y brutales en todo momento, equilibrando todas las características sonoras de la banda de forma magistral.
Musicalmente también son una banda marcada por la modernidad. Hay breakdowns, blast beats perfectos. Armonías de guitarra en séptima que provienen del costado más dramático del Hardcore. Hay punteos de corte épico ("The Answer"), como así también tenemos a un puñado de instrumentistas que distan mucho de ser aquellos punkies enloquecidos por el más primitivo Death Metal ,tratando de mezclar Hardcore Punk con Death Metal y apenas sabiendo dominar sus instrumentos. No, The Drip no son salvajes aporreando sus instrumentos. Si bien el salvajismo está presente, éste lo hace a través de la intensidad abrumadora que se apodera de toda la placa. Ahora bien, tratándose de la técnica individual de cada uno de los integrantes del grupo, debo decir que hacen gala de una precisión y una pulcritud dignas de mención. Y son brutales, que sean prolijos no los hace menos brutales.
El disco en sí, además de todas las cualidades antes mencionadas, posee una lista de canciones muy bien pensadas, mejor interpretadas y rebosantes en energía. Entre las 13 pistas que integran el disco (un muy buen disco), debo destacar a dos puntualmente: "Covered in Red" y "Consigned to Fate", en donde la creatividad del grupo alcanza su techo, además de que hacen uso de todas las cualidades que hacen a la música de The Drip, las amalgaman y les sacan el jugo hasta no dejar nada. Excelentes piezas para destacar dentro de un disco que no tiene ni un sólo punto flojo.
¿Grindcore? Sí, y del nuevo milenio. Seguro que los de la vieja escuela, o al menos muchos de ellos, dirán que esto no es Grindcore puro. Da igual si lo es o no. Lo importante es que estos oriundos de Richland han hecho un disco que merece ser escuchado...a todo volumen, claro.

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lunes, 22 de mayo de 2017

Holocausto - War Metal Massacre



Año: 2017
Sello: Nuclear War Now! Productions
País de origen: Brasil

Hay regresos fallidos. Hay regresos intrascendentes. Y hay regresos que rebozan gloria por todos lados. El regreso de Holocausto es pura gloria, amigos míos, es la gloria en sí misma. Claro, a esto lo dice un fan de la primera hora. Un tipo que en 1987 enloqueció escuchando "Campo de Exterminio", el seminal disco debut de estos brasileros, y que hasta el día de hoy lo tiene en un altar imaginario, pero altar al fin. Sí, ése tipo soy yo, por si hacía falta agregarlo. Crecí escuchando a los de Belo Horizonte y los seguí a lo largo de su carrera. Observé su evolución, fui con ellos desde los tiempos de brutalidad primitiva hasta los momentos más técnicos, pasando por flirteos con el Crossover y otros estilos más. Y me alegré cuando anunciaron su regreso en el 2004, tras 10 años de silencio absoluto. Hasta los defendí cuando ellos se alejaban del rumbo tomado en su impresionante debut discográfico. Ok, en mi interior, yo también quería que siguieran pateando culos con sus ritmos infernales, las voces rabiosas y guturales y la guitarra echando fuego con sus riffs simples pero bestiales. Pero ellos no se querían quedar encerrados y buscaron otros horizontes. Sin embargo, el regreso a las raíces siempre fue una posibilidad, y "War Metal Massacre" es otra muestra que confirma ese tan ansiado regreso.
Holocausto son los padres del llamado War Metal y se lo discuto a cualquiera. Ok, Blasphemy son quienes le dieron forma al estilo, quienes lo definieron y moldearon a su antojo. Pero, sin Holocausto la historia hubiera sido bien distinta. De hecho, siempre creí que Holocausto abrieron el camino para que Blasphemy se erigieran como un arma de destrucción masiva. Hoy, con los brasileros de vuelta a las raíces, todo esto queda más que claro. Y si digo esto es porque "War Metal Massacre" es un discazo de principio a fin.
El disco, lanzado originalmente en noviembre del 2016 (en formato de Picture Disc de 12". Este año fue re-lanzado en CD, formato digital y vinilo de 12"), contiene 6 tracks, de los cuales 3 son viejos clásicos regrabados, mientras que los otros tres son nuevas creaciones. Todas son devastadoras, todas son piezas que convertirían al mundo en ruinas. Ya sea los 3 himnos de los tiempos en los que se les ponía la etiqueta Deathcore (sí, el Deathcore, en sus comienzos, fue bien distinto de lo que hoy se conoce como Deathcore. Bajo ésa etiqueta se metían a bandas como Repulsion, los Sodom de "Obsessed by Cruelty" y Holocausto), ya sea los 3 tracks nuevos, todo suena a una guerra nuclear de proporciones siderales, perpetrada por cuatro asesinos enajenados, dispuestos a todo.
Las versiones de "Massacre", "Destruição Nuclear" y "Escarro Napalm" no sólo permiten al oyente escuchar viejos clásicos en versiones más modernas y mejor grabados. También sirven para que el mundo entero sepa que sin Holocausto, el War Metal, o mejor dicho, el Metal Extremo no hubiera sido lo mismo. Por cierto, estos tres temas se encuentran en el Demo "Massacre" (en el caso del primer tema, el que lleva el nombre de dicha maqueta), y en el compilado "Warfare Noise I", en el caso de los otros dos. Escuchen las -inmensas- versiones originales, comparen con las actuales, y luego me dicen si los de Minas Gerais no están en su mejor forma.
El lado B trae tres piezas nuevas, siendo la devastadora "Eu Sou a Guerra" una obra maestra de la violencia sonora, destinada a convertirse en clásico del grupo, además de que ya es un himno personal que me hace enloquecer como aquel inolvidable "III Reich".
Breve EP de mis ídolos brasileros por excelencia, pero así como es breve, es demoledor. Si bien el espíritu del grupo ya había sido realzado en su disco de 2005 "De Volta ao Front" (el verdadero disco del regreso de Holocausto), lo hecho en este EP lo reafirma y eleva al nivel que uno esperaba que retomaran: el de "Campo de Exterminio". Estamos ante un disco que revienta tímpanos. Estamos ante una obra que deja en ridículo a todos sus seguidores, salvo a los más aventajados, claro. Un álbum que es una guerra en sí mismo. Un disco que, como buen fan que soy, me emociona y, por supuesto, me hace sentir deseos de romper todo. Un trabajo digno de una banda influyente como pocas, a la cual muchos ignoraron durante años, y que hoy vuelve a mostrar su mejor forma. De paso, vienen a reclamar el lugar que siempre merecieron: allá arriba, en el Olimpo del Metal Extremo. ¡LARGA VIDA A HOLOCAUSTO!

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domingo, 21 de mayo de 2017

Sentient Horror - Ungodly Forms


Año: 2016
Sello: Redefining Darkness Records / Testimony Records
País de origen: 2016

Según Dan Swanö (sí, el de Edge of Sanity, Bloodbath, y una larga lista), Sentient Horror es el mejor proyecto dedicado a rendir culto al Swedish Death Metal que él haya escuchado en los últimos 20 años. No está muy lejos de la verdad, pues coincido con él en muchas cosas referentes a esta banda. No sé si serán lo mejor que yo escuché en esa línea, en estos últimos 20 años. Lo que sí puedo decirles es que estos animales cumplen a rajatabla con todos y cada uno de los mandatos del estilo, y lo hacen muy bien. Los de New Jersey (sí, son norteamericanos. No son suecos) aprendieron al dedillo la lección, pero le agregaron un detalle que muchos clonadores seriales parecen olvidar: el espíritu. "Ungodly Forms" suena real, sincero, brutal a cada instante. No suena a "puñado de pendejos copiando descaradamente una fórmula de otra época". Uno escucha Sentient Horror e imagina a cuatro suecos descargando sus retorcidas canciones en los Sunlight Studios, así de simple.
El disco, cabe acotarlo, no comienza tal como uno puede imaginar al leer todo lo que dije antes. La intro, titulada "Into the Abyss...", suena mucho más cerca del Death de "Scream Bloody Gore" o "Leprosy" que del Swedish Death Metal. Mas, eso dura tan sólo 50 segundos, pues inmediatamente nos tiran con "Abyssal Ways" y Estocolmo se hace presente en toda su dimensión. De ahí en más, casi todo el disco es eso: Death Metal de Estocolmo, claramente influenciado por Entombed/Nihilist, Dismember, los primeros Unleashed, Grave, etc. El sonido con los medios a tope y el Pedal Boss explotando. La voz cavernosa al frente. La base rítmica atropellando al oyente, pero sin descuidar el groove y el repiqueteo propio del D-Beat que tan bien usaron/usan las bandas suecas. Las atmósferas macabras, el olor a podrido (como si los sonidos provinieran desde el interior de una tumba abierta), los riffs terroríficos, la velocidad, los cortes...todo, absolutamente todo nos lleva a 1991/1992, y nos hace pensar en discazos como "Clandestine", por dar un ejemplo muy claro.
Si bien este tipo de música ha sido escuchada por todos nosotros (pues quiero creer que todos aquí hemos escuchado Swedish Death Metal hasta la saciedad) cientos o miles de veces, lo concreto es que, como dije al comienzo, estos norteamericanos, nacidos bajo el nombre de Sentience en 2014, entendieron a la perfección las enseñanzas de los mártires de Estocolmo y las llevaron a la práctica con una calidad innegable. Si hasta logran que uno, quisquilloso cuando se trata de estas cuestiones referentes a los revivals, deje de lado sus prejuicios y se dedique a atronar el edificio hasta hacer que tiemblen sus cimientos.
¿Temas para destacar? Muchos, casi todo el disco. Pero apunten trallazos como "Blood Rot" y "Splinter the Cross" como lo mejor dentro de la línea sueca, y la canción que da nombre al disco por la siguiente razón: no suena a Swedish Death Metal, suena al Morbid Angel más arrastrado y denso, y les sale de puta madre. Pero, como bien dije, acá no hay puntos flojos, todo está pensado para reventarle los tímpanos al fanático del Death Metal. Todo está diseñado para hacer de "Ungoldly Forms" (el disco) una pieza adorable y altamente recomendable para aquel que necesite una dosis, o sobredosis, de buen Death Metal en su ser entero.

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Testimony Records  

sábado, 20 de mayo de 2017

Drug Honkey - Cloak of Skies



Año: 2017
Sello: Trascending Obscurity Records
País de origen: USA

Este disco estaba destinado a convertirse en una adicción para mí. Estaba predestinado a volverme completamente loco. Apenas leí que Justin K. Broadrick, el genial artista detrás de bandas como Godflesh y Jesu (entre otros) iba a hacer un remix de una de las canciones de este disco, empecé a sospechar que los de Chicago se traían algo grande entre manos. Además, había tenido la chance de escuchar algunos de sus trabajos anteriores y todos me habían resultado muy, pero muy interesantes. Sin embargo, algo me decía que "Cloak of Skies" tenía todo para convertirse en EL DISCO de Drug Honkey (muy buen nombre, por cierto). No me equivoqué en absoluto, es por eso que hoy estoy con el cerebro derramándose por culpa de las sucesivas repeticiones auditivas dedicadas a este tremendo álbum.
¿Doom Metal? Sin lugar a dudas lo es. Pero, a no confundirse, porque estos dementes van más allá de los límites del género, juegan con texturas ajenas al mismo, y las usan magistralmente. A los tipos les gusta la Música Industrial, y se les nota. No es que solamente les guste Godflesh, aunque se les nota bastante (por algo eligieron a Broadrick para que les haga un remix ¿no?). Las atmosferas opresivas, los sonidos inhumanos proviniendo desde lugares recónditos, apareciendo desde lejos para luego ocupar un lugar predominante en la obra. Esos sintetizadores aportando el toque psicótico. La psicodelia circundante a cada puta canción. Las voces pasadas por filtros propios del Industrial, con ese proceso sonoro que provoca claustrofobia. El minimalismo a ultranza, usando estructuras que se repiten y que se terminan convirtiendo en mega-construcciones sonoras gracias a las inmensas capas de sonidos que convergen en un mismo punto, pero que vienen desde distintos lugares. Todo eso viene del Industrial, y estos animales saben muy bien cómo usar cada una de esas cualidades para introducirlas en su peculiar manera de tocar Doom Metal.
Perturbador desde el primer track ("Pool of Failure"), hasta el cierre con la versión remixada de la misma pista, "Cloak of Skies" es de esos discos que parecieran haber sido creados para poner al oyente en el mismo estado de alienación en el que se encontraban sus creadores al momento de parirlo. Es por eso que no estamos ante un disco fácil, porque es complejo desde su locura, desde su profundidad y desde la visión retorcida que lo hizo nacer. Basta con dejarse llevar por canciones como "Sickening Wasteoid" (obra maestra), "The Oblivion of an Opiate nod" y, cómo no, la canción que da nombre al disco (con la invaluable participación de Bruce Lamont de Yakuza), para darse una cabal idea de los sentimientos y emociones que engendraron a éste, uno de los mejores discos del 2017. De hecho, no sé si encontraré un disco de Doom como éste en lo que resta del año.
Así como el año pasado sucumbí ante el cósmico encanto del -hasta ahora- último disco de Camel of Doom, éste año me toca ponerme de rodillas antes el disco consagratorio de una banda que venía amenazando con lanzar algo realmente grande. Y lo hicieron nomas. Se llama "Claok of Skies" y me tiene trastornado. Tan trastornado como el material que integra la placa. Trastornado y genial, cabe aclararlo, pues el mundo está lleno de estúpidos que se hacen los locos. Drug Honkey están locos, pero son geniales, absolutamente geniales.

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TOMetal




Matubes - The Return of Black Metal



Año: 2015
Sello: Distributor of Pain (CD) / Independiente (digital)
País de origen: Bulgaria

Debut y despedida de estos búlgaros, quienes aparecieron en escena con este EP de tres temas, con un título un tanto pretencioso y una propuesta bastante común. Nacieron en el 2015, grabaron éste EP, posteriormente un single (ambos en el mismo año), para terminar separándose en el 2016. O sea que, en cierto modo, el paso de Matubes por éste mundo fue sin pena ni gloria, pues no aportaron demasiado a la saturada escena del Black Metal, por más que el título del disco haga creer que se está ante un disco que vino a traer las raíces y esencia del Black Metal de regreso al mundo.
Crudos, fríos, sucios, agresivos y directos, estos búlgaros grabaron tres canciones del más puro y raudo Black Metal, claramente influenciados por la más tradicional escuela del Black escandinavo, el de los 90's, sin hacer concesiones de ninguna índole. Matubes fueron algo así como fundamentalistas del Black Metal, y se les nota (o notaba) desde la imagen misma. Ya saben, corpsepainting, tachas, cuero, sangre, púas, y toda la parafernalia típica del Black Metal más trve. Y musicalmente no estaban nada alejados de ese tradicionalismo a ultranza, pues sonaban en la línea de Mayhem, el Darkthrone del material más blacker, o bien, similares a bandas de segunda línea como Celestial Bloodshed y similares.
El EP arranca con "War Song", en donde predomina un medio-tempo que les sirve para desarrollar toda su locura belicista, con un riff central que me recuerda mucho al Mayhem de "De Mysteriis Dom Sathanas", sobre todo cuando pisan el acelerador. "Left Hand Path", la canción siguiente, es la mejor de toda. Fibrosa, majestuosa y oscura, tiene todos los ingredientes que su antecesora, pero le agregan algo que le falta a la primera: carisma. Puro Black Metal. Cierran con "Drink the Poison Blood", muy violenta y diabólica, sin mucho vuelo, pero desbordante en fuerza más el agregado de unos coros épicos que sorprenden levemente. Y se nos fue el disco.
Breve y conciso, lo que tiene de intenso lo tiene de predecible. Sonaban bien estos búlgaros, pero su obsesión por la segunda ola del Black Metal los cegaba, aparentemente. No les sobraban las ideas, y parecían trabajar con la mente puesta en repetir y respetar todos y cada uno de los clichés del género. Si bien les salía bastante bien la cosa, no encontraron la manera de convertir sus canciones en algo más que simples piezas de adoración a un momento determinado en la historia del género que abrazaron.
En resumen, un EP que sirve para despuntar el vicio, y de paso, para conocer a una banda realmente efímera.

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jueves, 18 de mayo de 2017

Burial in the Sky - Persistence of Thought


Año: 2016
Sello: Independiente
País de origen: USA

Hay bandas de Technical Death que suenan mejor cuanto más se alejan del Death Metal. Puede sonar contradictorio y hasta absurdo, pero es lo que pienso. De hecho, hay una camadas de bandas muy técnicas, integradas por músicos virtuosos, que muestran lo mejor de sus respectivos repertorios cuando abandonan, parcial o totalmente, el género madre, su raíz: el Death Metal, o Technical Death, en éste caso puntual. Rivers of Nihil, Fallujah, The Faceless, Alustrium, son algunos de los nombres que me vienen a la mente, sin olvidarme de Cynic y su alejamiento absoluto del Metal de Muerte, ya claramente adentrados en el mundo del Rock Progresivo. Sumemos una banda más a la lista: Burial In The Sky.
Para aquellos que aun no los conocen, les cuento que se trata de un dúo oriundo de Mount Carmel, Pennsylvania, quienes cuentan con dos ep's previos a éste primer disco full ("Psychosis", 2013, y "Trascendence", 2014; ambos editados por Torn Flesh Records). Will Okronglis en guitarra y voz, y James Tomedi en guitarra, bajo y teclados, son quienes parieron este grupo, las mentes maestras detrás de Burial In The Sky. Para esta grabación contaron con un baterista de sesión de lujo: Samus Paulicelli, actual baterista de Decrepit Birth, otros virtuosos y death metaleros. Entre los 3 dieron forma a un álbum muy complejo, difícil de asimilar a primera oída, en el cual los pasajes de corte netamente progresivo abundan, y hasta se acomodan y perfilan como lo más interesante del disco.
Burial in the Sky no es un grupo brutal ni mucho menos. Lo de ellos pasa más por el lado del derroche de notas, arreglos en cantidades y cambios de ritmo a granel. Son agresivos, pero en su justa medida. De hecho, si no fuera por el vozarrón de Okronglis, diría que son una banda de Metal Progresivo y no un grupo de Death Metal. Los tempos son trabados, puntillosamente elaborados y ejecutados. No hay blast beats, acá hay ritmos más bien variados y complejos antes que bestiales. Es más, la sofisticación ocupa un rol más importante que cualquier atisbo de violencia. Y no es que BITS no suenen agresivos. Lo son, pero a su manera. Y su manera es realmente refinada.
Comenzando la reseña hice alusión a la capacidad de algunas bandas extremas en el terreno del Rock Progresivo. Pues bien, los mejores momentos de éste primer disco larga duración de los de Mount Carmel llegan cuando la calma se apodera del universo sonoro del grupo y la intensidad metalera queda de lado. Así, con esa faceta predominando, encontramos muy buenos pasajes en los tres tracks titulados "Entry" (I, II y III), como así también en los tres tracks siguientes. En todo el disco, en cualquiera momento, se relajan y dejan que la calma exquisita, elegante, se adueñe del panorama y sirva de contraste para los instantes más retorcidos.
Creo que aun les falta cohesión en muchas partes, considero que no todo lo que hacen suena como debería sonar. Aun exageran en su afán por meter la mayor cantidad de arreglos posibles en el menor tiempo. Pero, es innegable que estos tipos son muy talentosos, y lo son tanto en lo instrumental como en lo compositivo. "Persistence of Thought" es un clara muestra de ello, y que su autoindulgencia los lleve, en ocasiones, hacia lugares un poco sobrecargados de arreglos (innecesariamente sobrecargados), lo cierto es que éste disco está bastante bien, y deja las puertas abiertas para un futuro más que promisorio para los de Pennsylvania.

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Mind Eraser PR

miércoles, 17 de mayo de 2017

Bustum - Demonolosophy


Año: 2016
Sello: Iron County Records (Cassette) / Regimental Records (2012, CD).
País de origen: Croacia

Lo único que sabía de esta banda croata estaba ligado a su participación en un compilado llamado "Demonic Awakening", un compilado de bandas Anti-NSBM lanzado por Euronydead Records, en el año 2007. Según pude leer, la canción de Bustum que aparece en dicho compilado no fue solicitada al grupo, por lo que la misma apareció en el compilado sin permiso de la banda. La canción en cuestión se llama "Funeral Dream", y era lo único que yo había escuchado de Bustum hasta la fecha. Nada del otro mundo, pues se trata de una canción de Black Metal correcto, sí, pero nada relevante. Hoy me toca, por primera vez, escuchar y opinar acerca del primer y único disco de la banda croata hasta el momento, un álbum de 10 pistas (si contamos la intro y el outro) llamado "Demonolosophy", editado originalmente en el año 2012, pero que a mí me llega gracias a la edición en cassette (edición limitada de 250 copias) que el sello Iron County Records hizo el año pasado.
Bustum es la banda creada por Demoniac, quien se hace cargo, en éste disco, de la guitarra y las voces, mientras que la base rítmica corrió por cuenta de Dario Turčan en bajo, y Eldar Ibrahimović en batería, ambos sesionistas. Y la música, como bien dije varios renglones atrás, es Black Metal, y simplemente Black Metal. Y sí, está fuertemente influenciado por el Black de los 90's, tanto en lo musical como en lo sonoro, como así también en lo estético (si ven las fotos de la banda, notarán que usan corpsepainting y demás accesorios visuales propios del Black de los 90's. La portada, o las portadas, también están dentro del marco visual propio del estilo). Impera la crudeza, pero no falta la melodía. Hay un grado importante de oscuridad (algo inherente al género), se siente esa frialdad tan típica en el Metal Negro, y hasta se puede decir que logra crear atmósferas adecuadas para el tipo de música demoníaca que toca Demoniac junto a sus colegas. Y punto, no hay mucho más que agregar. 
El disco comienza bien, con pistas como "Arrival of Serpent God" y ·Nightrealm", con resabios de los primeros discos de Setherial y bastante marcadas por el Black más puro de, sí, nuevamente los 90's. Mas, a medida que la placa avanza, la intensidad se diluye. Y esto sucede porque las buenas ideas escasean, no hay grandes momentos y todo termina transcurriendo de forma convencional y poco imaginativa.
Sí, suena muy honesto lo de Bustum. Sí, suena convincente, y seguramente los más acérrimos seguidores del Black Metal encontrarán en éste full lenght algo que yo no encontré. No, no me parece un mal disco ni mucho menos. Simplemente me parece intrascendente. Todo lo que Bustum hace, ya lo escuché miles de veces. No es malo éste disco, pero tampoco es bueno. ¿Qué más puedo decir?

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